Cuando desenvolví el nudo en mi corazón, no me funcionó…
fue más que un lamento, el llanto interno que como todo lo demás se mantiene bajo hechizo.
Creíame yo feliz, y menos certero puede haberme sentido entero y no demacrado.
Cuando la fidelidad ante tu oído, viola lo que tu corazón te dice, cuando la nada te habla y te susurra al oído las respuestas, prefieres hacerte el sordo y jugar al incrédulo.
Y fui yo el cobarde, quien no tuvo el valor de jugárselas todas, de partir la baraja y ganar con las cartas de la mano.
¿me hicieron trampa? quién se atreve, bajo su manga esconder tal impertinencia, y revelar con descaro las flechas y el veneno.
Al final quien disparó no fue el tramposo, sino el títere, el ficticio, el despistado, el inconsciente.
Cupido quedo desconcertado y yo con el corazón en la mano, derretido como chocolate a compartir que nadie quiso.
Y ahora vacio de verdad, trato mis heridas sanar; busco agua y sobre mi se exprime sólo limón.
¿Fue todo una falacia? ¿fue todo una mentira? ¿te conozco? no te reconozco.
No me reconoces, soy un extranjero, ajeno a los mantos que cubren calidamente tu querer.
Soy extravagante y fuerade contexto, soy pan de nadie y dificil de mascar.
El floreciente, el defensor, el combativo, quien dióse cuenta del rey falso y su mandato de paz,
y sín embargo, el arquero escogió seguir el régimen y olvidarse de la libertad.
Menospreciado y malusado, no quedó nada de él en ella.
Me decidí, por eso que me completa, me decidí por ti, pero tus palabras, tus miradas y tus labios me negaron,
y después de pulir la canica de mi orgullo, la lanzó contra la pared para que se haga añicos.
No escribo más por pasión, entro y prefiero los desamores.
te escribí una canción, pero no tuve agallas y me costo mil y un dolores.
Me chupan la esencia y me hago débil, me haces débil, me desenvuelves y luego me guardas.
Para tí fui el regalo de moño dorado, que sólo cerrado parecía interesante, y que nunca te atreviste a abrir para recibir.
Soy un perdedor, uno malo, pues me he quedado sin ti, sin lo que necesito y me importa todo.
Ahora sé que quien soy no te basta, y por lo tanto busco mi caballo, busco mis botas, busco mi sombrero…
y de repente, los boto todos al suelo… me despido sin cruzar más miradas, sin intentar transmitirte mi amor interminable e imprecendible.
No hay palabras, más que las crudas que le sobraron a este cuerpo.
Mi alma se va y vuela de regreso al mundo del querer, y continua su búsqueda; mientras tanto mi ser se queda como robot, en automático.
Ya me fuí y no me vas a encontrar más, no me vas a entender más, no me vas a poder escuchar.
Soy lo que quedo del agua cuando el amor la calento hasta el punto de ebullición.