Diciembre 2008


Y entonces sucedió…

no se lo esperaba, canalizaba negatividad y la expulsaba en todas direcciones,

se sintió violado, mente, cuerpo y alma,

traición presente, encadenado e ignorado,

presa facil, marco destrozado, falta de importancia.

El sentimiento agobiaba su totalidad y repetíase peste tras peste en un frensí de pensamientos mediocres, elusivos, corrientes, vagos y sin embargo pensaba en nada más que maltrato, olvido, desconfianza, odio y pasión.

Lúgubre altar del miedo, a quedarse solo, a perder la oportunidad, ha ya haberla perdido.

Desamores no más, no sabía como desatar y revelar su interior; sólo en una esquina, apartado y llorando en silencio.

Sentía el rechazo, las risas, las ideas descabelladas, la falta de respeto y vergüenza.

Estaba paralizado, momia en la Antártida, fuera de locación, colado, invasor, intrépido pero fuera de contexto,

no era aceptado, por lo menos no lo percibía de tal forma, intruso de vidas y amistades.

¿quién era él para meterse donde no era querido, necesitado, requerido, útil?

Nadie, en efecto, nadie, no existía más, ni en las mentes de niños, ni en las fábulas, ni en las fantasías, ni tras las cobijas ni debajo de la cama, ni adentro ni afuera, su presencia era el resto, las sobras, el perro callejero, nadie más, nadie menos, solo no era.

Ayer eran más de tres palabras las que trascendían a mi cosnciencia activa de corazón partido, y sin compartir.

Verde y rosa, pero más que nada brillo y resplandecer, blanco no más, solo vida, pasión, amor magno.

Hablo de justicia, pero no solo de misericordia; hablo de divinidad pero no solo de absolutismo.

Es la omnipresencia del sentir, que resuena y se esparce, que vive a mi alrededor.

Cuando parece que la pura nobleza del pensamiento no le sobra al universo, éste congrega energía y explota.

Y es aquello lo que te eleva y dispara hacia los sinfines del potencial vivo, presente, cambiante, honesto.

Más verde y más rosa, más morado y más rojo, más azul, más turquesa, más naranja y menos negro pero más y más rosa.

Una nube de jolgorio empapa mis alrededores, y la niebla se escabulle entre células, átomos, partículas, micropartículas, cuerdas, membranas y con cada big bang me llenan de intensidad, ánimo, vigor.

Revivo, de pronto, estoy en el mundo de pie, despierto, emanando armonía, invocando esperanza, provocando ventura, admirando bizarría y gozando dicha y bonanza.

Sereno e irresistible, el sentimiento me exita los sentidos, y me exalta la intuición, he de ser un gigante rodeado de enanos, imágen de la confianza y plenitud.

Hoy eran más de siete mil palabras las que activaban mi partido corazón, a ser compartido y trascender a la consciencia colectiva que me completa y enamora.

Me decidí por alcanzar lo que vuela y aprendí a volar; el sol y la luna me susurraron al oído, que lo gritara al mundo entero, por ti, para ti, para mi, por mi, por nosotros, para nosotros:

lúcida, no te apagues, me insipras y te adoro,

es tu gracia, es tu encanto, es tu esplendor,

me emocionas, me incitas, estallo en vehemencia,

que es mi parecer, parece que tu ser, me enloquece, me invita,

me enciende, me alimenta, lo respiro y lo exhalo,

certidumbre del conocimiento y la comprensión,

no lo niego, ni suscito,

lo habito, lo creo, lo soporto, lo apoyo, lo deseó.

Recuerda que cuando el fuego libere chispas y luz, será mi manto el que te proteja y acurruque,

recuerda que cuando el frió invada tu cuerpo y ser, será mi esencia la que te frote y haga arder,

recuerda que cuando la noche nos cubra y no nos deje ver, será mi resplandecer quien ilumine tu camino,

recuerda que cuando tu ánimo este decayendo, será mi orquesta la que invoque tu sinfonía de felicidad,

recuerda que si tu ritmo cardíaco sube, será el mio quien responda a la nueva frecuencia,

recuerda que si te llama la aventura, llevaré mi almohada extra para que reposes como princesa,

recuerda que mi corazón por ti es omnipresente, invencible y valiente,

recuerda que cuando el miedo te agobie, será mi alma quien te brinde coraje,

vive recordando no olvidarme, y olvídame cuando mi recuerdo en ti muera.

Cuando desenvolví el nudo en mi corazón, no me funcionó…

fue más que un lamento, el llanto interno que como todo lo demás se mantiene bajo hechizo.

Creíame yo feliz, y menos certero puede haberme sentido entero y no demacrado.

Cuando la fidelidad ante tu oído, viola lo que tu corazón te dice, cuando la nada te habla y te susurra al oído las respuestas, prefieres hacerte el sordo y jugar al incrédulo.

Y fui yo el cobarde, quien no tuvo el valor de jugárselas todas, de partir la baraja y ganar con las cartas de la mano.

¿me hicieron trampa? quién se atreve, bajo su manga esconder tal impertinencia, y revelar con descaro las flechas y el veneno.

Al final quien disparó no fue el tramposo, sino el títere, el ficticio, el despistado, el inconsciente.

Cupido quedo desconcertado y yo con el corazón en la mano, derretido como chocolate a compartir que nadie quiso.

Y ahora vacio de verdad, trato mis heridas sanar; busco agua y sobre mi se exprime sólo limón.

¿Fue todo una falacia? ¿fue todo una mentira? ¿te conozco? no te reconozco.

No me reconoces, soy un extranjero, ajeno a los mantos que cubren calidamente tu querer.

Soy extravagante y fuerade contexto, soy pan de nadie y dificil de mascar.

El floreciente, el defensor, el combativo, quien dióse cuenta del rey falso y su mandato de paz,

y sín embargo, el arquero escogió seguir el régimen y olvidarse de la libertad.

Menospreciado y malusado, no quedó nada de él en ella.

Me decidí, por eso que me completa, me decidí por ti, pero tus palabras, tus miradas y tus labios me negaron,

y después de pulir la canica de mi orgullo, la lanzó contra la pared para que se haga añicos.

No escribo más por pasión, entro y prefiero los desamores.

te escribí una canción, pero no tuve agallas y me costo mil y un dolores.

Me chupan la esencia y me hago débil, me haces débil, me desenvuelves y luego me guardas.

Para tí fui el regalo de moño dorado, que sólo cerrado parecía interesante, y que nunca te atreviste a abrir para recibir.

Soy un perdedor, uno malo, pues me he quedado sin ti, sin lo que necesito y me importa todo.

Ahora sé que quien soy no te basta, y por lo tanto busco mi caballo, busco mis botas, busco mi sombrero…

y de repente, los boto todos al suelo… me despido sin cruzar más miradas, sin intentar transmitirte mi amor interminable e imprecendible.

No hay palabras, más que las crudas que le sobraron a este cuerpo.

Mi alma se va y vuela de regreso al mundo del querer, y continua su búsqueda; mientras tanto mi ser se queda como robot, en automático.

Ya me fuí y no me vas a encontrar más, no me vas a entender más, no me vas a poder escuchar.

Soy lo que quedo del agua cuando el amor la calento hasta el punto de ebullición.