Me pregunto, si pasare yo aquella finísima linea de esmeralda y rojo carmesí.

Si se diera cuenta el payaso, de la delgada emoción que no quiere desbaratar al usuario.

Si se perdiera la euforia de la vida y se adentrara el ser en un desenfrenado aleatorio de monotonía.

¿Me perdería yo en el proceso?

¿Hasta dónde me permitiese yo a mi mismo acabar de ser?

¿A qué circunferencia y qué aptitudes lo activan… al efecto de espejismo maniobrado?

¿Qué tanta cuenta, qué tan presente, qué tan manipulador?

¿Qué tan cierto, y qué tan no falso, qué tanta verdad y qué tanta imaginación?

¿Qué tan creativo e imprudente, y qué tan repetitivo, organizativo, planificado y administrativo?

Manto largo, cual capucha, cual capa, el que uso del brujo, y, acaso, ¿Me he ganado la hoguera?

Complejidad en la más sencilla tarea… ¿pensar… o sentir?.

¿Percepción o dictamen, intuitivo o sensorial?

Pasado y futuro, yo pronostico; o presente, estable en los 5.

¿Qué pasase si ambos se dan en una sincronía donde lo objetivo y subjetivo se prestasen a la coordinación de lo informativo, lo cognoscitivo, lo sabio, lo terrenal, lo incierto, lo misterioso y lo práctico?

Por fuera el mundo real, los sentidos, la presencia, el olor, el color, el tacto, el sabor, el sonido: la existencia;

por dentro el análisis, el juicio, la ponderación, la ciencia, lo sistémico: el simbolismo racional.

Por dentro lo inmediato, lo teórico, la gama de posibilidad, lo cuántico, lo vibratorio, la comprensión, el salto: el pilar central de la pirámide, donde resuena MI (no E), mi nota, Si … (B);

por fuera el sentimiento, la emoción, lo intrépido, la ráfaga, la pasión; la asociación empática: la mano derecha, el obelisco y su campo magnético.

¿Qué más da? si ante la vibración de las cuerdas, el mundo se queda ciego, atónito, sordo, insensible y uniforme.

¿y yo? Despegué, sin flotar ¿extrasensorial o intra-intuitivo?

Más allá de la percepción, más fuera de contexto que el aprendido; son dos cuchillas diferentes que aparentan ser una navaja de doble filo, son preferencias, son expresiones, son ilusiones, son instintivos procesos cognoscitivos, son ideopáticos e innegables; es el aleteo de la mariposa: es la oruga con un ala, y su reflejo en el río, el que le permite aparentar volar.

Nace la simbiótica estructura cósmica; no hay preferentes, no hay radio, ni pi, ni círculo, ni esfera, ni cilindro; ni cilindro, ni gusano, ni constante, ni continuo, ni tiempo.

Es lo que se te permite permitirte, la totalidad relativa, los infinitos contados, el progreso desenfrenado, el regreso friolento, la recesión contradictoria, el contraste absoluto, lo óptimo productivo, el don de lo incierto , el abuso de lo perfecto, la adicción a lo caótico, el deseo de soñar, la apatía del vivir, abrir los ojos, culminar el despertar, observar lo figurativo, comprender el carácter, reflejar lo inconsciente, aprender a dirigir el motivo, afinar los tonos y niveles, resonar en armonía, expandir y potenciar, unificar lo asociativo, delimitar re-delimitando, decidir ante la bifurcación, re-enfocar para descubrir, divagar el contexto… concentrarse, paralelar, distribuir y ordenar…

¿Yo?…NO, no te pierdes, no me pierdo, nunca te pierdes ni me encuentro, nunca te encuentras ni me pierdo; solo tejes: tu mente, mi red, tus relaciones, mi destino, nuestra telaraña…  me dice YO, le digo a YO, me digo YO, nos decimos ambos.