Noviembre 2008


Tras aullarle a la luna llena, con tal nostalgia, que hiciera a las nubes llorar;

se encamino el lobo montaña abajo, regresando a la llanura, empapado de soledad hasta las patas, rondando sus tierras vastas.

Sin sacudirse el pelaje, sin afilar sus colmillos, dejo la manada como perdido en el conocido clima cambiante.

Helado hasta los músculos, caminó y caminó, como buscando aquello que lo llevase a su fin.

Llego al fin, al fin del mundo, donde las tormentosas nevadas lo cubrieron por completo; cual avalancha de misericordia ante el destino de aquella bestia.

Tan blancos y tan puros, tan tristes y tan llenos; sus pelajes pronto se hicieron.

Desdichado animal en busca del frío, reflejo de su corazón congelado; ha dejado de latir incluso durante su presente movimiento que podría nombrarse vida.

Su interior se creía muerto, su exterior sin embargo resistía desde la mas mínima brisa hasta la más potente ráfaga, ventarrón de las tierras de nadie, donde la vida se aleja para no regresar jamás.

Sufría el animal de todo menos de frío, más que nada, sufría de ser;

De ser el ser, amo y líder, de las nieves, del desamor y de la tragedia, de la belleza, de la autonomía,

del todo y de la nada, de la carencia irrefutable y del cero absoluto.

Escalofrío que se desenlaza por mi cuerpo al mirar,

que la lanza, el tridente, se propone mi corazón atravesar,

de frente me paro, preferiríame voltear,

y la espalda, me percato, herida ya ante mi relato,

miente y miento, así siente como se desmorona el cimiento,

la base, la columna, la estructura se comienza a doblegar,

mas mi cuello en una soga jamás he de colgar.

  • 7

Fracaso profundo, me deja desnudo ante mi dignidad,

orgullo, no me ha quedado alguno; me han sombreado, mi fragilidad.

Mi cuerpo y alma se recubren con la defensa definitiva,

pasiva, llena de coraje; dolor, ante la ausencia del color.

Fugitivo de la intensidad que me provoca su presencia,

indecencia indecisa, intrépido no, solo carencia.

  • 6

Titubeando ante mi respirar agitado,

complemento del ser maltratado,

violado ante los principios y valores.

Traidores, se han dejado engañar,

mi ser he yo de regañar: alto ya a los favores.

  • 5

Fervores en mi estomago, carbonizan y sellan mis grietas,

Glorietas de ella en cada esquina, gracias y basta…oh mente de mago.

Arrastra mi sentir, pisoteando lo insólito,

Magno persistir, me he de haber quedado de incógnito.

  • 4

No tritures ya más mi rebelde insaciable contingencia,

mas planear sería contra mi, mandar la tropas en ofensa,

daga y cuchilla deja de agraviar mi conciencia.

  • 3

Destajado por el sombrero oscuro del olvido,

perdónate, no haz quedado perdido.

  • 2

Adiós, no ha dios, me largo, me pierdo, desvanezco, retiro.

  • 1

Un día atravesando los campos elíseos, el torpe, mientras veía flotar los pétalos arcoiris sintió la presencia de un extraño acontecer por venir.

Frente a él reposaba una rosa, que aferraba su vida a los campos; una rosa roja, luego una amarilla, una negra, una blanca, todas en círculo y en el centro un retrato borroso, un collar en forma de medias lunas que se completaban cual ying yang y que solo de juntarse de esta manera podía revelarse el interior.

El caballero se despojo de el pesado casco compuesto de esmeralda y que brillaba de forma divina, permitiendo el florecer de plantas y flores  a su alrededor, en aquellos campos interminables.

Era uno de ellos, que llego como uno de aquellos y sin transmutar prosiguió su camino como uno de estos.

De rodillas el caballero pudo oler la advertencia que el retrato resguardaba; al inclinarse acercó su mano y tomo el pendiente sin temor ni duda.

Ante la evidente calma que portaba él, captó una cierta re-estructuración tanto en sus alrededores, como en su interior.

Por un momento agudizó su percepción al cerrar sus ojos y limpiar su mente. No existe amenaza alguna en tal paraíso, no hay maldad presente más que la pureza total que expresada en términos no humanos queda fuera de la balanza, la condena u otro juicio o prejuicio terrenal.

Sin embargo algo lo alteraba, una revelación, tal vez; entonces se percató de repente, como una de las rosas estaba atrapada entre las hendiduras de su armadura brillante.

Sin poder entender como es que tal rosa había crecido espinas, intento removerla de su muslo izquierdo y se dio cuenta que otra rosa clavábase en su clavícula derecha.

¿Cómo sin darse cuenta dos rosas habían logrado atravesar algo tan impenetrable como sus vestimentas, cuerpo y alma?

Pronto dedujo que las cinco rosas se encontraban en puntos clave de su cuerpo, bloqueando fuentes vitales, succionando su vida. No cualquiera habría podido desglosar tal encadenamiento de sucesos.

Las rosas lo devoraban; pero la derrota no era lo que le intrigaba, sino la duda interminable del ¿cuando?, ¿como? Siendo un ser tan despierto tan reflejante, tan místico…

Fallaron sus seis sentidos….

En un instante salió del trance; abrió sus ojos, estaba sudando; interpretó entonces, como la duda, el misterio, lo llevaría a su inminente fin.

Se puso de pié y volteó a ver a su hermano, el ilusionista; había él en ese momento saturado las percepciones de reflejos y reducido las posibilidades al sentir curioso de su hermano mayor, quien en estado meditativo buscaba respuestas y encontraba preguntas, como normalmente no suele sucederle.

El torpe sonrió y contraatacó a su hermano, de tal forma que ambos se ayudaran en la interminable exploración y comprensión del YO.

Él, con su armamento rubí, se sintió traicionado por su propio hermano, quién realmente sólo le devolvía el favor.

La luz reveladora se presentó frente a ambos y perdieron toda curiosidad por lo místico, lo sabio intrigante. Decidieron aferrarse a la comprensión y manifestación del amor en ideas fuera del tiempo, del ser, del espacio, del no ser.

En un instante regresó, el caballero de la armadura esmeralda, al momento donde en cuclillas tomaba el pendiente de medias lunas. El caballero entonces lo colocó de vuelta a su lugar de origen y se retiró… conocía ya lo que había dentro de aquel pendiente, defendido por rosas pirañescas que atentan contra el sentir de todo ente que se le acerque en solemne individualismo.

No habría podido, ni con el despertar de su noveno sentido revelar su interior, su retrato; eso era algo que aún no estaba decidido, era algo borroso y misterioso, algo en proceso de manifiesto, debía antes encontrar a la menguante para abrir la luna llena y de esta forma, en sincronía con sus deseos, continuar su prospecto camino hacia la dual formación del amor, felicidad y todo aquello que derive de tal altísima vibración de las cuerdas, que producen su harmoniosa sinfonía cósmica.

Me pregunto, si pasare yo aquella finísima linea de esmeralda y rojo carmesí.

Si se diera cuenta el payaso, de la delgada emoción que no quiere desbaratar al usuario.

Si se perdiera la euforia de la vida y se adentrara el ser en un desenfrenado aleatorio de monotonía.

¿Me perdería yo en el proceso?

¿Hasta dónde me permitiese yo a mi mismo acabar de ser?

¿A qué circunferencia y qué aptitudes lo activan… al efecto de espejismo maniobrado?

¿Qué tanta cuenta, qué tan presente, qué tan manipulador?

¿Qué tan cierto, y qué tan no falso, qué tanta verdad y qué tanta imaginación?

¿Qué tan creativo e imprudente, y qué tan repetitivo, organizativo, planificado y administrativo?

Manto largo, cual capucha, cual capa, el que uso del brujo, y, acaso, ¿Me he ganado la hoguera?

Complejidad en la más sencilla tarea… ¿pensar… o sentir?.

¿Percepción o dictamen, intuitivo o sensorial?

Pasado y futuro, yo pronostico; o presente, estable en los 5.

¿Qué pasase si ambos se dan en una sincronía donde lo objetivo y subjetivo se prestasen a la coordinación de lo informativo, lo cognoscitivo, lo sabio, lo terrenal, lo incierto, lo misterioso y lo práctico?

Por fuera el mundo real, los sentidos, la presencia, el olor, el color, el tacto, el sabor, el sonido: la existencia;

por dentro el análisis, el juicio, la ponderación, la ciencia, lo sistémico: el simbolismo racional.

Por dentro lo inmediato, lo teórico, la gama de posibilidad, lo cuántico, lo vibratorio, la comprensión, el salto: el pilar central de la pirámide, donde resuena MI (no E), mi nota, Si … (B);

por fuera el sentimiento, la emoción, lo intrépido, la ráfaga, la pasión; la asociación empática: la mano derecha, el obelisco y su campo magnético.

¿Qué más da? si ante la vibración de las cuerdas, el mundo se queda ciego, atónito, sordo, insensible y uniforme.

¿y yo? Despegué, sin flotar ¿extrasensorial o intra-intuitivo?

Más allá de la percepción, más fuera de contexto que el aprendido; son dos cuchillas diferentes que aparentan ser una navaja de doble filo, son preferencias, son expresiones, son ilusiones, son instintivos procesos cognoscitivos, son ideopáticos e innegables; es el aleteo de la mariposa: es la oruga con un ala, y su reflejo en el río, el que le permite aparentar volar.

Nace la simbiótica estructura cósmica; no hay preferentes, no hay radio, ni pi, ni círculo, ni esfera, ni cilindro; ni cilindro, ni gusano, ni constante, ni continuo, ni tiempo.

Es lo que se te permite permitirte, la totalidad relativa, los infinitos contados, el progreso desenfrenado, el regreso friolento, la recesión contradictoria, el contraste absoluto, lo óptimo productivo, el don de lo incierto , el abuso de lo perfecto, la adicción a lo caótico, el deseo de soñar, la apatía del vivir, abrir los ojos, culminar el despertar, observar lo figurativo, comprender el carácter, reflejar lo inconsciente, aprender a dirigir el motivo, afinar los tonos y niveles, resonar en armonía, expandir y potenciar, unificar lo asociativo, delimitar re-delimitando, decidir ante la bifurcación, re-enfocar para descubrir, divagar el contexto… concentrarse, paralelar, distribuir y ordenar…

¿Yo?…NO, no te pierdes, no me pierdo, nunca te pierdes ni me encuentro, nunca te encuentras ni me pierdo; solo tejes: tu mente, mi red, tus relaciones, mi destino, nuestra telaraña…  me dice YO, le digo a YO, me digo YO, nos decimos ambos.

Me manejo entre los portes que se me exigen, recomiendan, mencionan y proponen. Me confunde y me apasiona la situación pendiente; me desespera y me contrae hasta lo más rotundo de mis entrañas, donde resurge mi deseo y se enciende mi sutil fuego azulado, cual cielo terrenal en primavera.

Pero el vacío sigue lleno de nada, y de nada la luz intermitente sirve, más que de semáforo fundido. Tal estorbo del vacilo entre mi coraza y mi corazón.

Para mi es como un muro de huesos acomodados de forma ambigua, con rasgos de fúnebre altar calcinado y reflejando la luz blanca del resplandecer escondido, y amenazante por cegar mis sentidos y sentimientos.

Busco el pórtico al castillo, pero mi mente se nubla, se pierde en la niebla verde que rodea mi esperanza por encontrar el recóndito cuarto entre el tergiverso laberinto de habitaciones. Tras ellas llueven pétalos amarillos de girasoles, que aún flotando, me siguen como discípulos del sol ascendente tras la sublime brisa del amanecer.

Puedo oler el color rosa donde reposa la bella durmiente, y de pronto comprendo el pánico ante el despertar de mi apetito por despertarla.

Estrepitoso el dolor de cabeza en la nuca, que me indica como el cerebelo se propone estallar en recuerdos, sedientos de cariño y temerosos frente aquella ternura que me rescata del sigilo.

Un cien mil de peticiones y quereres… que más querer pedir, que la valentía, el coraje, la vida; ¿la mía?

Como me pregunta, como me preguntas, como me preguntan, eso mismo me pregunto.