Octubre 2008


Cuerda de oro blanco,

Puerta a la fina pureza.

Tiro de ella,

la cuerda;

Separo la unión,

y él se doblega.

Tenso esta él,

el arco;

pues se aferra cuerdamente a aquello,

el complemento bello.

Acción y reacción y proeza,

Mutuo es el reflejo,

Fuerza y contra fuerza,

Y por arte de la mágica naturaleza,

Liberan ambos la flecha con firmeza.

Se premia nobleza y destreza,

Así pues tal tiro les regresa.

Apuntan al corazón del cielo,

Y él,

El cielo,

Los suyos piadosamente atravieza.

A veces las respuestas de uno, son las preguntas de los demás, A veces las palabras ya están, a veces omitidas, a veces mal dichas, a veces simplemente sobran. Y a veces “X” pareciera “Y”, y si “X” no basta y “Y” está de más… sarta de palabras mejor te lo canto y tu me dirás que falta, que sobra, pero ya no me aguanto.

He decidido que tal vez,

He decidido que fue en un dos por tres,

He decidido que me sabe tu color de piel,

He decidido que no más azul marino,

He decidido que el más sencillo azar es el tuyo,

He decidido que complejo no hay dos, solo tú.


He decidido que si me quieres, no sabrás por qué,

He decidido que si lo averiguas, no entenderás cómo,

He decidido que aunque me encuentres, preguntarás dónde,

He decidido que sí soporto todas tus preguntas

He decidido quien contestará, y no sabrás cuando.


He descubierto que vale el tiempo y la espera,

He descubierto que si no me dedico, no me hace sentido,

He descubierto que si siento, no miento, ni tiento,

He descubierto el castaño de tus cabellos,

He descubierto que rosa si me va,

He descubierto que intentar es toda una aventura.


He descubierto que si te quiero, me preguntarás por qué

He descubierto que si lo revelo, me preguntarás cómo,

He descubierto que cuando juntos no hace falta el dónde,

He descubierto que me encantan tus preguntas,

He descubierto que cuando las conteste, ya tendrás más de ellas.


He descubierto que tu don es la sonrisa,

He decidido que sin ron también se puede reír,

He descubierto que las palabras son como el fuego,

He decidido que las mías sean brisa y agua,

He descubierto que “A” y “a” son muy diferentes,

He decidido prometer claridad y re definirme ante ti.


He descubierto que si me preguntas por qué, te diré porque intentar es lo único que quiero,

He decidido que cuando preguntes cómo, te contestaré sin lazos anticipados, ni amores platónicos,

He descubierto que cuando me preguntes dónde, intentaré limitarme a los lugares menos esperados,

He decidido que la razón de tus preguntas sean mis respuestas,

He descubierto que si me preguntas cuándo, no titubearé en decirte desde hoy, tal vez mañana y asegurate que desconozco el hasta cuándo

Hoy desperté y me encontraba soñando,

Ante la historia del círculo, la rueda, el lazo, el aro,

que raro,

lo veía yo opaco, desde mi cama en la sombra,

aun frente al faro claro, lo dudé…me tardé?

Acaso no estaba yo amando?


Y desperté con las manos en la frente,

cuando recordé que seguía soñando,

No, estaba yo divagando; sin cruda, sin verdad, sin pena, sin llanto,

lo iluso es la mentira, el cuento del hada, que nunca se acaba,

lo confuso, para mí, provocaba ira,

ahora, ya no es nada.


lo confesé,

ante el círculo de la botella que manchaba mi alfombra.

ante la mancha de lo ambiguo, donde me atrapó el cuello de ella.


y es mi sentimiento el que en mis versos, no destaca,

y es mi pensamiento el que sí juega su papel, de estaca,

y son ambos, los que en la noche me encierran y atacan.

Y son tambos, que me embriagan y elevan mi sed y resaca.


si lo fueron, y lo serán, no es lo mismo

si el tiempo no pasa, me niego a caer en tal abismo

si el viento cambia, provocará en todo mi ser,

un estruendoso soñar despierto, y de mis pies a cabeza

y mientras ella frente a mi se atraviesa,

el más grande sismo.


Ayer mientras dormía, me pensaba despierto,

Aunque eso yo no quería, añoraba lo incierto,

Podría yo escribirle, sin más, todo un concierto.


Y lo hice, y lo hago, y lo haré,

y sin embargo me siento perdido en tal desierto,

Donde el agua es ella, y sin poder sostenerme solo, es cierto,

accedí a aquella tregua.


Todo por cierta bella,

por quien sigo en pie, por quien niego todo oasis.

Por quien me derrito por dentro, no miento,

mi fuente, mi vida, mi cantar, mi crisis.


lo confesé,

ante el círculo de la botella que manchaba mi alfombra.

ante la mancha de lo ambiguo, donde me atrapó el cuello de ella.


y es mi sentimiento el que en mis versos, no destaca,

y es mi pensamiento el que sí juega su papel, de estaca,

y son ambos, los que en la noche me encierran y atacan.

Y son tambos, que me embriagan y elevan mi sed, mi resaca.


si lo fueron, y lo serán, no es lo mismo

si el tiempo no pasa, me niego a caer en tal abismo

si el viento cambia, provocará en todo mi ser,

un estruendoso soñar despierto, y de mis pies a cabeza

y mientras ella frente a mi se atraviesa,

el más grande sismo…