Para ti y todas las almas que quieran consumirme,
para que sepas que no te pertenezco a ti ni a nadie,
no más, no soy tuyo, ni te añoro, soy yo,
solo yo finalmente, en mi autonomía, gracias.

Me ayudaste a ver mi dependencia hacia ti, mas ahora
De nuevo yo para mi en mi soledad como al principio;
así el final; nadie a quien notar, nadie por quien responder,
nadie a quien confrontar, nadie con quien lidear.
paz y oscuridad eterna.

alma soy sola, y tu también, búscate una identidad que amar
y déjame en mi oscuridad eterna, al filo de la luna nueva;
me separe de tu sufrir, para sufrir aparte, sin contagiarte.
y permitirme a nadie más que a mi mismo cambiar mi animo
y temperamento.

adiós a la pasión, adiós sin perdón, adiós a la compasión
he de ser yo por mi cuenta y en cuanto se te ocurra amarme de vuelta,
tal vez puedas recoger el cadáver y disecarme para conservarme por siempre
cual objeto de tu colección en la faceta de experiencias de tu vida.

Sucio acontecer que desencadeno su explosión de galaxias cuánticas; minucia en la destrucción atómica masiva de ideales y perdederas de tiempo en su insignificancia real, sobre-significación emocional. Sentimientos son fundamentos con valor inútil e incluso contraproducentes, deficientes eso: los placeres y los bienes y lo motivante y el mismísimo pulsar humano.  Quien mueve a las masas a ser y conseguir la victoria ha perdido el brillo que guiaba su destino frente al abismo de oscuridad, donde incluso  ni la luz vibra. Tremendo agujero gravitatorio, colapso nervioso, choque membranoso, interrupción inmediata. Se desvió el camino venidero del tren de almas iluminadas y me quede en lo banal, tropecé al solido de lo terrenal, el movimiento de las relaciones y las calamidades de lo bestial y lo incongruente y lo ambiguo inconsistente de sus representaciones.

Estaré en mi caverna, envuelto en la profundidad de la noche por si me buscan, no traigan antorchas, más que frías de las que hacen brillar la energía oscura mediante el no movimiento de su antimateria.

En el profundo bosque de rosas y demás placebos saltaba en su expresión de fuego incandescente en forma de un conejo de negras orejas que se movía  habilidosamente entre la maleza, la idea de ser. Cual ser? de lo que quedo de su lumbre flotando en el viento: La oscuridad permeaba los huesos de toda manifestación vibrante del miedo en su ser, titubeaba; sus pupilas dilatadas ante los amenazadores reverberantes del inconsciente, era la expresión manifiesta de sus ojos ante la pervisibilidad de bestias en busqueda del consumo de su deliciosa carne. Palpitando con velocidad su oxigenación, su envejecer.

Y de entre los seres mas intransigentes y malcomprendidos de, para el mensaje que fuere transmitido por las mitologías, fue la serpiente quien le mordió, con velocidad inesperada por parte del zorro, sus fauces. Si, Zorro quien traía el porte de la elegancia sintética en su pelaje.  Y tal zorro quien hubiere deseado más aliento y alimento, paso a formar parte de las escamas del pasado cuando la serpiente comenzare a frotarse contra aquella roca perdida en el espacioso bosquejo de habitantes peludos y agresivos. Como fuera tal serpiente vikinga que rodeaba al mundo en su armadura humana, conquista y maldad.

Asi fue como en su mente la serpiente vislumbraba, apuntaba y enfocaba con el objetivo de sobrevivir;  con su sentido térmico percibía el exquisito calor del suave conejo casi indefenso. Lo viera en su consciencia de terror interno entonces tal vez la serpiente prefiriere evitar consumir sus toxicidad repulsiva. Pero no fue la serpiente sino el zorro en su ser más allá de su piel, lo que se quedo en su bio-síntesis, lo que le impulso al aventurarse.

Pero el conejo no era conformista sino que su miedo impulsaba su cobardía hacia la irracionalidad de la violencia compartida, en la construcción de relaciones; y así fue que en un parapadeo intercambiaron venenos conejo y serpiente y crearon algo vicioso y perdurable.

Fue entonces que el zorro de las nueve colas devoro al mundo para envolverlo cual ouroboros en el misterio de su repetitividad incesante, vaga y asi nacio la incertidumbre certeza humana.

Y cuando lo descubrieron le dio frío y se fue a congelarse en la paz de la inmovilidad eterna de Hades.

El tenue frío en la espalda bordada con laboríos esclavizantes que dejaron al bien del ser en cuencas para ahogar su insipidez destinada, le carcomía su volatil pulsación sincrónica; intuición profunda, resistiendo, resistiendo; tal era la tortura que un relampago, cual descarga electrónica, propagación electrotónica y liberación de partículas metahumanas, subitamente, del cielo a la tierra en su suavidad del lago, traía suficiente agua como para desbordar su serena ausencia. Nube de inundación que vaporizando sus, cuantos ya no reconozibles copos de sudor helado, congelaban su funda carnal cual pelaje ártico: su irresolvible polaridad.

Diluía en sus parpados el nacer de la conmoción espectral, cual divulgue de la liberación de la maldición de Chac y la bendición de Tlaloc. Quien canaliza su entonación inspirada en la visión del aguila azul insiparnte? Solo Bhajan, solo la unificación transcendente, magnética, fundamental. Sólo en su luna que marea al hombre-lobo, hombre-perro, hombre-bestia, hombre-reno, hombre siervo.
Despavorido, salio de facto el humano a buscar su libertad con osadía consedida por su sintonía ambiental. El calor de su vigor, la ebullición del miedo al friolento pertenecer impertinente, oportuno para su vida calcinada, desértcia.
Cual matiz que no hay que enfocar, solo brilla su interioridad reflejada en la infinidad de reverberaciones que se no alcanzan a percibir, en la multidimencionalidad conciente: la formula es un cociente, de tiempo entre espacio y de espacio entre velocidad. Que reflejo sino el sin fin? Vieniete despacio sin más que afrontar, tratbaba nada más de trabar, atolodrar el venidero de corrientes y corridas y masturbaciones mentales.
Corazonada tuvo cual descorazonado capataz, que su torturar le tocaba el alito y reciprocaba tal estridente sonidero de latigazos verbales, en su sordera, como aquel quien sondea su esencia con el silencio, con el estado meditativo de desapeguo terrestre, fruto silvestre, animal del yo.
El cielo dejo venir su opinión a los rostros de los perros quienes alumbran la ceguera de sus amos, al servicio de su voluntad prioritaria; minoritaría era su servidumbre cual siervo cuya corona es la vida de su KABAN. Raiz que crece al cielo, es la que se enraiga a la lluvia de manifestaciones etéreas, cuya solidificación no es más que la significación pausante de la mente conmemorada con el morado del lirio, delirio demente de la mente, cual tremenda tormenta de estanques separados por lo banal, que es lo real, lo simbólico, de donde nace el loto, el barro; quien forma la piel morena de nuestras razas solares: Sahasrara.

Acaban un par de segundos pasando como horas tergibersas en la subliminal voz resonante de la auto-conciencia; esa nocion notariada que apela al discernir, reflexión o reflejo o proyección o dirección.
Per se es de ipso facto una inmaculada autonomía; o acaso la mancha social es de vino?, tal que el carmecí de nuestras propias venas fluye en nuestra piel apache, nuestro ser invigorante.
Mi instrumento de canalización que rebota los movimientos de la notas músicales en armónica coexistencia con el temperamento, la inervación organizada. Un esquema de equilibrio que iguala, el poder del amor propio conferido.

Paz interior, alegría mágica, destino libre, amor porpio, temperamento, coexistencia, intiuición y osadía, sincronía profunda, transmutación reflejada, conmoción, iluminación y radiancia. Que encantada como mi realización ondulenate, me dispara a la presencia eterna y la unión cósmica en la más fina red cristalina.

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