Today i saw the sky opening, as it offered me clearance for clarity.

The clouds of purple rain cleansed the mind, body and soul of those who filled with joy the streets of my beloved hometown.

Still, in stillness was the entity trying to expand, following the wish to contact her serene soul; i offered my heart; no hessitation.

It is the Victory of the People, who in my dreams i protect, guide and follow;

Covered with mud, her face was not, not anymore; the road to glory, the path of rightfulness.

Allow me to slide ino the shining, hear me now and know my intentions are water that flow towards the ocean of love.

Stunning; she crossed her sight with mine and i felt hypnotized; mesmerizing smile that transcends the here and now, the evident, the inmediate, which used to guide me.

Her sweet lips did not move and i could hear her talking to me; my brainscadered consciousness.

Or what leads a man to the verge of falling in love? She explains to me and i can barely pay attention.

Name her, try, procure, let her notice and soon you will find out, the reciprocal isn’t as far, but wanders following the smooth of the wind.

Swing, oscilate near her, explore, flare and lead. Remember, it is during the low tide that the finesse of the pearl is exibited to stand out.

“Nothing is as valuable as a kiss, constantly opened towards the longing expression of tenderness.”

I find myself expectant, revealing and inciting intuition, summoning hidden meaning… 

Yes, I am talking to myself; am I?

Escribir sobre el deseo implica conocerlo, quizás quererlo, probablemente odiarlo, y de cualquier manera ansiarlo.

Obtenerlo es a priori, al objeto del desgarro, nos hace miserables, nuestras entrañas se convulsionan, el corazón anhela en presto agitato, y en todo lo largo de nuestra existencia nada causaranos mayor sufrimiento, que la frustración de sueños fallidos, y de deseos jamás cumplidos.

Pero esas son nimiedades…

lo que yo deseo es tenerte aquí,

y no estás.

[...]

Al alcanzar el sueño en la helada noche, imagino que camino por un agudo enfiladero que ilusamente creo que me llevará a reencontrar al cálido sentido de la vida.

Mientras me deslizo por el estrecho camino ascendiente y rodeado de una flora pantanesca, las entrañas del existencialismo y la miseria, caigo en cuenta de que cada vez se angosta más, hasta que el tamaño de las bases de mi ser, pilares de mi vida, apenas alcanzan a pisar con las puntas.

Levantando la cabeza, distingo que en aquel lugar donde el camino es tan fino que es invisible, existe al final una tenue luz de esperanza. Tan pronto me parece estar alcanzando aquel cálido fulgor, sin embargo, me aborda el presentimiento profundamente angustiante, de que a cada paso que doy, el cálido fulgor del sentido de la vida se aleja más, mientras que el camino se estrecha infinitamente.

Desesperado, en un último intento de alcanzar la luz, mi pobre espíritu maltratado por las espinas del camino, escapa del suelo y se lanza con un fervor inigualable hacia la finura extrema del enfiladero, intentando salpicarse de la esperanza tan sólo lo suficiente como para que cuando inevitablemente caiga nuevamente a las entrañas del exitir y la miseria, tenga todavía la fuerza y sentido suficientes para reiniciar el camino a la siguiente noche…

A penas manchado el lóbrego mundo de mi introspección por la policromía del sentido de la vida, mi ánima regresa a mi cuerpo decayente, y lo alcanza en su eterno retorno descendiente hacia el pantano de la existencia banal.

Cae una lágrima desde el plomizo e intranslúcido cielo, deslizandose por mi mejilla, cuando mi reloj biológico infalible me anuncia que es hora de despertar. Abro los ojos y me corta la piel de la cara el inclemente hálito de viento del invierno.

-Fimbulvetr.- , me digo, me susurra aquella voz en mi interior que alimenta mi más oscuro negtivismo realista.

[...]

Y entonces sucedió…

no se lo esperaba, canalizaba negatividad y la expulsaba en todas direcciones,

se sintió violado, mente, cuerpo y alma,

traición presente, encadenado e ignorado,

presa facil, marco destrozado, falta de importancia.

El sentimiento agobiaba su totalidad y repetíase peste tras peste en un frensí de pensamientos mediocres, elusivos, corrientes, vagos y sin embargo pensaba en nada más que maltrato, olvido, desconfianza, odio y pasión.

Lúgubre altar del miedo, a quedarse solo, a perder la oportunidad, ha ya haberla perdido.

Desamores no más, no sabía como desatar y revelar su interior; sólo en una esquina, apartado y llorando en silencio.

Sentía el rechazo, las risas, las ideas descabelladas, la falta de respeto y vergüenza.

Estaba paralizado, momia en la Antártida, fuera de locación, colado, invasor, intrépido pero fuera de contexto,

no era aceptado, por lo menos no lo percibía de tal forma, intruso de vidas y amistades.

¿quién era él para meterse donde no era querido, necesitado, requerido, útil?

Nadie, en efecto, nadie, no existía más, ni en las mentes de niños, ni en las fábulas, ni en las fantasías, ni tras las cobijas ni debajo de la cama, ni adentro ni afuera, su presencia era el resto, las sobras, el perro callejero, nadie más, nadie menos, solo no era.

Ayer eran más de tres palabras las que trascendían a mi cosnciencia activa de corazón partido, y sin compartir.

Verde y rosa, pero más que nada brillo y resplandecer, blanco no más, solo vida, pasión, amor magno.

Hablo de justicia, pero no solo de misericordia; hablo de divinidad pero no solo de absolutismo.

Es la omnipresencia del sentir, que resuena y se esparce, que vive a mi alrededor.

Cuando parece que la pura nobleza del pensamiento no le sobra al universo, éste congrega energía y explota.

Y es aquello lo que te eleva y dispara hacia los sinfines del potencial vivo, presente, cambiante, honesto.

Más verde y más rosa, más morado y más rojo, más azul, más turquesa, más naranja y menos negro pero más y más rosa.

Una nube de jolgorio empapa mis alrededores, y la niebla se escabulle entre células, átomos, partículas, micropartículas, cuerdas, membranas y con cada big bang me llenan de intensidad, ánimo, vigor.

Revivo, de pronto, estoy en el mundo de pie, despierto, emanando armonía, invocando esperanza, provocando ventura, admirando bizarría y gozando dicha y bonanza.

Sereno e irresistible, el sentimiento me exita los sentidos, y me exalta la intuición, he de ser un gigante rodeado de enanos, imágen de la confianza y plenitud.

Hoy eran más de siete mil palabras las que activaban mi partido corazón, a ser compartido y trascender a la consciencia colectiva que me completa y enamora.

Me decidí por alcanzar lo que vuela y aprendí a volar; el sol y la luna me susurraron al oído, que lo gritara al mundo entero, por ti, para ti, para mi, por mi, por nosotros, para nosotros:

lúcida, no te apagues, me insipras y te adoro,

es tu gracia, es tu encanto, es tu esplendor,

me emocionas, me incitas, estallo en vehemencia,

que es mi parecer, parece que tu ser, me enloquece, me invita,

me enciende, me alimenta, lo respiro y lo exhalo,

certidumbre del conocimiento y la comprensión,

no lo niego, ni suscito,

lo habito, lo creo, lo soporto, lo apoyo, lo deseó.

Recuerda que cuando el fuego libere chispas y luz, será mi manto el que te proteja y acurruque,

recuerda que cuando el frió invada tu cuerpo y ser, será mi esencia la que te frote y haga arder,

recuerda que cuando la noche nos cubra y no nos deje ver, será mi resplandecer quien ilumine tu camino,

recuerda que cuando tu ánimo este decayendo, será mi orquesta la que invoque tu sinfonía de felicidad,

recuerda que si tu ritmo cardíaco sube, será el mio quien responda a la nueva frecuencia,

recuerda que si te llama la aventura, llevaré mi almohada extra para que reposes como princesa,

recuerda que mi corazón por ti es omnipresente, invencible y valiente,

recuerda que cuando el miedo te agobie, será mi alma quien te brinde coraje,

vive recordando no olvidarme, y olvídame cuando mi recuerdo en ti muera.

Cuando desenvolví el nudo en mi corazón, no me funcionó…

fue más que un lamento, el llanto interno que como todo lo demás se mantiene bajo hechizo.

Creíame yo feliz, y menos certero puede haberme sentido entero y no demacrado.

Cuando la fidelidad ante tu oído, viola lo que tu corazón te dice, cuando la nada te habla y te susurra al oído las respuestas, prefieres hacerte el sordo y jugar al incrédulo.

Y fui yo el cobarde, quien no tuvo el valor de jugárselas todas, de partir la baraja y ganar con las cartas de la mano.

¿me hicieron trampa? quién se atreve, bajo su manga esconder tal impertinencia, y revelar con descaro las flechas y el veneno.

Al final quien disparó no fue el tramposo, sino el títere, el ficticio, el despistado, el inconsciente.

Cupido quedo desconcertado y yo con el corazón en la mano, derretido como chocolate a compartir que nadie quiso.

Y ahora vacio de verdad, trato mis heridas sanar; busco agua y sobre mi se exprime sólo limón.

¿Fue todo una falacia? ¿fue todo una mentira? ¿te conozco? no te reconozco.

No me reconoces, soy un extranjero, ajeno a los mantos que cubren calidamente tu querer.

Soy extravagante y fuerade contexto, soy pan de nadie y dificil de mascar.

El floreciente, el defensor, el combativo, quien dióse cuenta del rey falso y su mandato de paz,

y sín embargo, el arquero escogió seguir el régimen y olvidarse de la libertad.

Menospreciado y malusado, no quedó nada de él en ella.

Me decidí, por eso que me completa, me decidí por ti, pero tus palabras, tus miradas y tus labios me negaron,

y después de pulir la canica de mi orgullo, la lanzó contra la pared para que se haga añicos.

No escribo más por pasión, entro y prefiero los desamores.

te escribí una canción, pero no tuve agallas y me costo mil y un dolores.

Me chupan la esencia y me hago débil, me haces débil, me desenvuelves y luego me guardas.

Para tí fui el regalo de moño dorado, que sólo cerrado parecía interesante, y que nunca te atreviste a abrir para recibir.

Soy un perdedor, uno malo, pues me he quedado sin ti, sin lo que necesito y me importa todo.

Ahora sé que quien soy no te basta, y por lo tanto busco mi caballo, busco mis botas, busco mi sombrero…

y de repente, los boto todos al suelo… me despido sin cruzar más miradas, sin intentar transmitirte mi amor interminable e imprecendible.

No hay palabras, más que las crudas que le sobraron a este cuerpo.

Mi alma se va y vuela de regreso al mundo del querer, y continua su búsqueda; mientras tanto mi ser se queda como robot, en automático.

Ya me fuí y no me vas a encontrar más, no me vas a entender más, no me vas a poder escuchar.

Soy lo que quedo del agua cuando el amor la calento hasta el punto de ebullición.

Tras aullarle a la luna llena, con tal nostalgia, que hiciera a las nubes llorar;

se encamino el lobo montaña abajo, regresando a la llanura, empapado de soledad hasta las patas, rondando sus tierras vastas.

Sin sacudirse el pelaje, sin afilar sus colmillos, dejo la manada como perdido en el conocido clima cambiante.

Helado hasta los músculos, caminó y caminó, como buscando aquello que lo llevase a su fin.

Llego al fin, al fin del mundo, donde las tormentosas nevadas lo cubrieron por completo; cual avalancha de misericordia ante el destino de aquella bestia.

Tan blancos y tan puros, tan tristes y tan llenos; sus pelajes pronto se hicieron.

Desdichado animal en busca del frío, reflejo de su corazón congelado; ha dejado de latir incluso durante su presente movimiento que podría nombrarse vida.

Su interior se creía muerto, su exterior sin embargo resistía desde la mas mínima brisa hasta la más potente ráfaga, ventarrón de las tierras de nadie, donde la vida se aleja para no regresar jamás.

Sufría el animal de todo menos de frío, más que nada, sufría de ser;

De ser el ser, amo y líder, de las nieves, del desamor y de la tragedia, de la belleza, de la autonomía,

del todo y de la nada, de la carencia irrefutable y del cero absoluto.

Escalofrío que se desenlaza por mi cuerpo al mirar,

que la lanza, el tridente, se propone mi corazón atravesar,

de frente me paro, preferiríame voltear,

y la espalda, me percato, herida ya ante mi relato,

miente y miento, así siente como se desmorona el cimiento,

la base, la columna, la estructura se comienza a doblegar,

mas mi cuello en una soga jamás he de colgar.

  • 7

Fracaso profundo, me deja desnudo ante mi dignidad,

orgullo, no me ha quedado alguno; me han sombreado, mi fragilidad.

Mi cuerpo y alma se recubren con la defensa definitiva,

pasiva, llena de coraje; dolor, ante la ausencia del color.

Fugitivo de la intensidad que me provoca su presencia,

indecencia indecisa, intrépido no, solo carencia.

  • 6

Titubeando ante mi respirar agitado,

complemento del ser maltratado,

violado ante los principios y valores.

Traidores, se han dejado engañar,

mi ser he yo de regañar: alto ya a los favores.

  • 5

Fervores en mi estomago, carbonizan y sellan mis grietas,

Glorietas de ella en cada esquina, gracias y basta…oh mente de mago.

Arrastra mi sentir, pisoteando lo insólito,

Magno persistir, me he de haber quedado de incógnito.

  • 4

No tritures ya más mi rebelde insaciable contingencia,

mas planear sería contra mi, mandar la tropas en ofensa,

daga y cuchilla deja de agraviar mi conciencia.

  • 3

Destajado por el sombrero oscuro del olvido,

perdónate, no haz quedado perdido.

  • 2

Adiós, no ha dios, me largo, me pierdo, desvanezco, retiro.

  • 1

Un día atravesando los campos elíseos, el torpe, mientras veía flotar los pétalos arcoiris sintió la presencia de un extraño acontecer por venir.

Frente a él reposaba una rosa, que aferraba su vida a los campos; una rosa roja, luego una amarilla, una negra, una blanca, todas en círculo y en el centro un retrato borroso, un collar en forma de medias lunas que se completaban cual ying yang y que solo de juntarse de esta manera podía revelarse el interior.

El caballero se despojo de el pesado casco compuesto de esmeralda y que brillaba de forma divina, permitiendo el florecer de plantas y flores  a su alrededor, en aquellos campos interminables.

Era uno de ellos, que llego como uno de aquellos y sin transmutar prosiguió su camino como uno de estos.

De rodillas el caballero pudo oler la advertencia que el retrato resguardaba; al inclinarse acercó su mano y tomo el pendiente sin temor ni duda.

Ante la evidente calma que portaba él, captó una cierta re-estructuración tanto en sus alrededores, como en su interior.

Por un momento agudizó su percepción al cerrar sus ojos y limpiar su mente. No existe amenaza alguna en tal paraíso, no hay maldad presente más que la pureza total que expresada en términos no humanos queda fuera de la balanza, la condena u otro juicio o prejuicio terrenal.

Sin embargo algo lo alteraba, una revelación, tal vez; entonces se percató de repente, como una de las rosas estaba atrapada entre las hendiduras de su armadura brillante.

Sin poder entender como es que tal rosa había crecido espinas, intento removerla de su muslo izquierdo y se dio cuenta que otra rosa clavábase en su clavícula derecha.

¿Cómo sin darse cuenta dos rosas habían logrado atravesar algo tan impenetrable como sus vestimentas, cuerpo y alma?

Pronto dedujo que las cinco rosas se encontraban en puntos clave de su cuerpo, bloqueando fuentes vitales, succionando su vida. No cualquiera habría podido desglosar tal encadenamiento de sucesos.

Las rosas lo devoraban; pero la derrota no era lo que le intrigaba, sino la duda interminable del ¿cuando?, ¿como? Siendo un ser tan despierto tan reflejante, tan místico…

Fallaron sus seis sentidos….

En un instante salió del trance; abrió sus ojos, estaba sudando; interpretó entonces, como la duda, el misterio, lo llevaría a su inminente fin.

Se puso de pié y volteó a ver a su hermano, el ilusionista; había él en ese momento saturado las percepciones de reflejos y reducido las posibilidades al sentir curioso de su hermano mayor, quien en estado meditativo buscaba respuestas y encontraba preguntas, como normalmente no suele sucederle.

El torpe sonrió y contraatacó a su hermano, de tal forma que ambos se ayudaran en la interminable exploración y comprensión del YO.

Él, con su armamento rubí, se sintió traicionado por su propio hermano, quién realmente sólo le devolvía el favor.

La luz reveladora se presentó frente a ambos y perdieron toda curiosidad por lo místico, lo sabio intrigante. Decidieron aferrarse a la comprensión y manifestación del amor en ideas fuera del tiempo, del ser, del espacio, del no ser.

En un instante regresó, el caballero de la armadura esmeralda, al momento donde en cuclillas tomaba el pendiente de medias lunas. El caballero entonces lo colocó de vuelta a su lugar de origen y se retiró… conocía ya lo que había dentro de aquel pendiente, defendido por rosas pirañescas que atentan contra el sentir de todo ente que se le acerque en solemne individualismo.

No habría podido, ni con el despertar de su noveno sentido revelar su interior, su retrato; eso era algo que aún no estaba decidido, era algo borroso y misterioso, algo en proceso de manifiesto, debía antes encontrar a la menguante para abrir la luna llena y de esta forma, en sincronía con sus deseos, continuar su prospecto camino hacia la dual formación del amor, felicidad y todo aquello que derive de tal altísima vibración de las cuerdas, que producen su harmoniosa sinfonía cósmica.

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